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Resumen: La Apuesta de Chile

  Capítulo I: Chile, en un Mar Turbulento  
– ¿Hacia el Imperio?                                                              Estados Unidos no va a alcanzar a configurar una Pax Americana de largo plazo, no liderará un Imperio Global, sino que en las próximas décadas enfrentará un desplazamiento de poder hacia varios poderes regionales, especialmente hacia China e India, lo que configurará un nuevo equilibrio global. Ese cambio de poder producirá tensiones y crisis de distinta gravedad. No hay cambio de poder que los haya podido obviar.  
– Una Guerra Conservadora   La guerra contra Al Qaeda está generando una retroalimentación entre las fuerzas conservadoras occidentales y musulmanas. El temor y la desconfianza pasan a condicionar los valores de la seguridad y el refugio en la propia identidad por sobre la idea de una ”sociedad abierta”. También la tendencia doctrinal y política de la Iglesia Católica, que retrocede de sus planes ecuménicos, es paralela a esta corriente mundial.  
– Nuestro Entorno Regional   Los movimientos que están dominando la agenda de América Latina se alinean con las tendencias realistas de política exterior: la voluntad de liderazgo regional de Brasil, el comienzo de una corriente de inversiones y alianzas políticas de China, la seguridad energética y el potencial gasífero de la región, el foco de conflicto de la guerrilla en la frontera amazónica de Colombia, Brasil y Venezuela y las necesidades geopolíticas de Estados Unidos.  
– Efectos Para Chile y Nuestras Prioridades   La estrategia de reposicionamiento de Chile en la región ha sido exitosa. Nuestro diseño de apertura comercial ha reforzado nuestra posición internacional. Sin embargo, aún enfrentamos riesgos que obligan a alejarse de la idea de mera neutralidad en el juego de poderes mundial, a definir políticas de alianzas, sostener un flujo creciente de inversiones, revertir la debilidad estratégica de nuestra situación energética, convertirnos en oportunidad para los actores más importantes en la región y contener los riesgos de las amenazas populistas.  
  Capítulo II: Nuestra Posición en la Economía Global  
– Globalización y Cambio de Poder   Vivimos ajustes globales de poder a partir de tres fuentes principales. Las revoluciones tecnológicas, que producen saltos productivos, movilizan grandes volúmenes de capitales, provocan cambios laborales, de estilos de vida y mutaciones ético-culturales; los efectos globales de shocks en los mercados, por escasez relativa de productos, ajustes de los mercados o decisiones de los países; y los desequilibrios de los mercados financieros, que desplazan las disputas de las potencias globales y regionales a la definición de la arquitectura de la globalización que reemplace los acuerdos del Bretton Wood.  
– Nuestro Espacio de Poder y la Política Económica   Los debates en torno a la política económica tienden a escabullir el punto sobre cuál es nuestra posición de poder y qué posibilidades y límites ello plantea a las decisiones internas. El éxito contra-cíclico que la regla de superávit estructural tuvo durante el Gobierno Lagos se basa en la apreciación de los riesgos que los shocks externos provocan en nuestra economía, en la necesidad de optimizar nuestro acceso al financiamiento externo y en la exigencia de preservar una estabilidad básica del país respecto de las crisis externas. Chile no puede eludir la falta de una nueva arquitectura financiera global que otorgue más estabilidad. El mero reclamo por sus injusticias, aunque se haga en alianzas con otros países, no resuelve los efectos de esas fuentes de inestabilidad y riesgo para el país.  
– Otro Ethos Empresarial   El elán empresarial de los 90 se desvaneció. Muchos grupos empresariales que sentían encarnaban una misión país, perdieron poder, fracasaron en sus experiencias de internacionalización y sufrieron una crisis de confianza. El liderazgo de Juan Claro revirtió en parte esta tendencia, instalando un nuevo impulso aún en ciernes. El empresariado chileno aún no enfrenta una modernización de su ethos, su integrismo le genera trabas estructurales para globalizarse y tiene rigideces para esta era de innovación.    
– Dos Nichos de Poder Estratégico para Chile   CODELCO y ENAP son dos fuentes de poder claves para Chile y será necesario mantenerlas como activos del Estado. Se ha diluido el riesgo de sustitución del cobre y, en su clave geopolítica, la demanda de recursos naturales de China e India hará de nuestra minería un polo de poder relevante. Por otra parte, Chile necesita enfrentar su fragilidad energética tomando decisiones estratégicas, de inversiones, de alianzas y acuerdos, que permitan un abastecimiento seguro y diversificado de fuentes de energía.  
– La Inestabilidad del Trabajo   El mercado laboral estará expuesto a cuatro grandes tendencias: la cadena de revoluciones tecnológicas, el cambio en el mapa de la población económicamente activa provocado por China e India, la utilización del inglés en áreas de servicios y las tendencias crecientes de inmigración hacia nuestro país. El fenómeno medular es la tendencia mundial a una precariedad creciente del trabajo que obligará a Chile tomar opciones políticas para garantizar mínimos de seguridad, facilitar la adaptación a nuevos trabajos y asegurar crecimiento con empleo.  
  Capítulo III: Nuestra Identidad y la Política            
– Nuestra Convivencia con la Inseguridad   La desigualdad social, la inestabilidad en el trabajo, las tensiones y conflictos mundiales y los cambios tecnológicos han consolidado una sensación de incertidumbre e inseguridad. Los valores del riesgo y la innovación conviven hoy con la necesidad de seguridades básicas y el apego a refugios comunitarios. La descripción e interpretación de los valores de la clase media y los sectores populares y la manera como se autoperciben es clave para liderar nuevos procesos políticos.  
– Nuestra Democracia y los Derechos Humanos   En Chile existe un severo juicio ético y político a Pinochet. El reconocimiento de Estado de las violaciones a los derechos humanos, el Juicio a Pinochet en Londres y luego en Chile, el giro de las Fuerzas Armadas en torno a la Mesa de Diálogo y la petición de perdón post Comisión Valech y las revelaciones sobre la corrupción de Pinochet han configurado ese juicio histórico, vuelto ahora en un sentido común. Su corolario es la normalización de las relaciones entre el poder civil y militar. Las reformas constitucionales implican un cambio sustantivo en nuestro orden político-jurídico, pero aún resta lograr un consenso en torno al sistema electoral y a algunos aspectos doctrinales.  
– Nuestra Política y el Ambiente País   Disputas políticas han generado malos estados de ánimo en el país, que producen desilusión y descrédito. Esto se profundizó por una sucesión de hechos reñidos con la ética, provocando una sensación de cansancio y agobio. Aunque se mantienen referentes de legitimidad, permanece un ambiente de desconfianza. Es importante redefinir los espacios de responsabilidad política a estándares de países más avanzados y acotar el espacio de la mera “razón de estado” para justificar la falta de ética política.  
– Estados de Animo y Liderazgos   Chile vive un ambiente de mayor confianza y optimismo que otros países latinoamericanos, pero el estado de ánimo predominante sigue siendo de incertidumbre ante el futuro. En este ambiente, los liderazgos superficiales y agresivos no se acoplan con las valoraciones de la ciudadanía. Pero tampoco el mero liderazgo fuerte o paternalista. Hay un rasgo de autoridad necesaria que preservar, capaz de sincerar y enfrentar las dificultades sin populismo; pero capaz también de cultivar la confianza y la transparencia en política.  
– Addendum: Vertientes de Una Mirada   El rescate de un realismo político basado en un realismo antropológico pone límites a lo que el hombre puede llegar a hacer, enfrenta la noción de una sola verdad y la visión maniquea del mundo. Pero, a la vez, es necesario evitar el riesgo del nihilismo y el cinismo que puede provocar. El realismo puede asumir también una tarea “estoica” de creación de valores que otorguen sentido al hombre y le provean de esperanza. Sin esta voluntad ética, la política como mera disputa de poder, pierde sentido. El ser humano no esta condicionado a una existencia inauténtica: puede aspirar a la dignidad y la grandeza. En su esencia también está la posibilidad de crear y hacer mundos mejores.